Susanavinuela

Darlo por hecho

Nunca hay que dar las cosas por hecho. Esa persona dejará de quererte si no la tratas bien; como no cuides tu salud, enfermarás; no te fíes de la honorabilidad de nadie, por muy de la realeza que sea.

Unas 24 horas más tarde, habría de recordar esto. Pero, en aquella mañana de sábado, el sol medio brillaba, yo me sentía pletórica, y tenía por delante un auténtico paseo: mi primera ruta a caballo. Esto está hecho, no me costará nada. Tengo el cuerpo habituado al deporte, ¿qué dificultad puede suponerme a mí, toda una deportista avezada en el entrenamiento de maratones, ir una horita a lomos de un animal?

La jornada fue divertida. Tras unos primeros minutos en los que mi trasero parecía un saco de patatas al rebotar contra ‘Copito’, Carlos me explicó la técnica, cómo mover las piernas, y ‘alehop’, ahí estaba yo, al trote, toda una amazona de película. ¿Deporte? ¿Qué deporte? Pero si esto no cansa… Tras unos 90 minutos por el campo disfrutando de una ruta preciosa, dije adiós a mi herrado compañero sintiéndome bastante fresca y con una sonrisa en la cara. Deportes minoritarios a mí…

El domingo amanece, que no es poco. Mi espíritu es el propio de un último día de vacaciones, pero con unas notas extra de alegría. Pensando en qué desayunar, me dispongo a incorporarme de la cama, pero descubro con horror que en algún momento de la noche me he convertido en un robot. O, al menos, como tal me muevo. Las agujetas de la espalda me matan, y mis piernas de madera no me dejan caminar con la gracilidad que desearía. Hasta coger un papel del suelo es toda una odisea. ¿Dónde está tu físico de runner ahora, Susana?, parece decirme ‘Copito’ desde su establo.

Ay, mi bocota, cuándo aprenderé a tenerla cerrada…

¿Cómo acabar con las agujetas?

Existe la creencia generalizada (y errónea) de que las agujetas se curan o se previenen tomando un vaso de agua con azúcar. Los últimos estudios apuntan a que estos dolores que surgen tras el deporte son microlesiones musculares y tendinosas que se producen al no estar el músculo adaptado a la intensidad del ejercicio que se ha realizado.  Si esa es la causa, de poco serviría tomar azúcar; pero lo que sí puedes es echarle una mano a tu organismo para que se recupere antes:

- Si las agujetas son leves, te vendrá bien relajar la zona afectada con agua caliente, y darte unas friegas suaves que activen el riego sanguíneo. También puedes realizar el mismo ejercicio, pero de forma moderada, con el fin de activar la circulación de la zona.

- Si las agujetas son moderadas, además de lo anterior, podría serte útil una crema antiinflamatoria no esteroidea.

- Por último, si el dolor de las agujetas es agudo (por ejemplo, después de correr un maratón), apenas podrás moverte; por ello, lo ideal es centrarte en descansar y recuperarte bien. Hidrátate y come adecuadamente (los alimentos ricos en magnesio, como las almendras, te ayudarán), duerme lo necesario, y date duchas en las que alternes el agua fría y caliente para activar la circulación de la zona. Si lo precisaras, no dudes en tomarte algún analgésico suave.