Susanavinuela

El asesino invisible de deportistas

La salud es, sin duda alguna, una de las principales beneficiarias de la práctica deportiva. Uno hace ejercicio porque le hace sentir bien, le inyecta endorfinas, mejora su autoestima, se fortalece el corazón y los pulmones… Meeeeec. Error.

Si eres de Madrid, salir a correr o moverte en bicicleta por sus calles podría estar afectándote negativamente. Ya el pasado 5 de enero, Ecologistas en Acción denunciaba que la capital superaba el límite de contaminación de aire permitido para 2015. Según la asociación, en solo cuatro días, Madrid ya había sobrepasado el valor límite horario de dióxido de nitrógeno para todo el año que marca la ley. Este dato, que a ojos de cualquiera es intolerable, parece no haber despertado demasiada preocupación en nuestros dirigentes, quienes, a pesar de anunciar un nuevo protocolo de actuación, en la práctica poco o nada hacen ante una situación tan alarmante. Cabe recordar que, según la OMS, la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales provoca cada año 3,7 millones de defunciones prematuras.

Los altísimos niveles de contaminación que registra la capital española son nocivos para todos sus habitantes  (échale un ojo a lo que dice al respecto la OMS), pero afectan más a determinados grupos, como niños o ancianos. O  deportistas. El porqué de estos últimos es sencillo; cuando se hace ejercicio, se consume un 20% más de aire; por ello, si este contiene un índice elevado de sustancias tóxicas, el organismo tendrá que lidiar con más impurezas, y su efecto perjudicial se incrementará.

El aparato respiratorio y el cardiovascular son los que se llevan la peor parte. Siempre según la Organización Mundial de la Salud, se pueden llegar a desarrollar enfermedades como bronquitis crónica, edema pulmonar, infarto o incluso cáncer.

Así que, mientras que en nuestra ciudad no se haga nada al respecto, será mejor que tomes una serie de precauciones:

No practiques deporte al aire libre durante las horas del día, ya que la contaminación es mayor por la gran afluencia de vehículos. Elige las primeras horas del día o la noche, momentos en que el aire es más limpio.

– Si puedes, sal a correr por el campo; si no te es posible, entrena en un parque o zona verde (la Casa de Campo, por ejemplo).

– Si lo consideras necesario, utiliza mascarilla o filtros (sobre todo, si eres ciclista).

Al final, voy a tener suerte de estar lesionada