Susanavinuela

Malditas lesiones (hay que superarlas)

Hola, soy esa pequeña molestia que te surgió un día entrenando y a la que ignoraste, y esto es Jackass. Y todo, por no haberme hecho caso antes. Que mira que te hacía ojitos, te daba toques de atención, y tú, erre que erre. A la tuya. Pues ahora, de ligero incordio he pasado a lesión, y voy a ser tuyo por un tiempo. Muaaahahahahaha.

 

Y en tres líneas, os he contado cómo nació mi relación con una fascitis plantar horrible, que me ha tenido parada mucho, mucho, mucho tiempo, y que aun a día de hoy hace amagos de reaparecer. Cierto es que llevo un mes entrenando y parece que me ha dejado tranquila, pero no quiero hacerme demasiadas ilusiones, que luego el disgusto es peor.

 

Con esto no quiero (ni mucho menos) meteros el miedo en el cuerpo. Hay lesiones y lesiones. Y sobre todo, hay formas de tratarlas. Una retirada a tiempo es una victoria, y en el caso de las molestias deportivas, más aun. Si empiezas a tener molestias, y ves que no se va, para. No lo dudes. Es la mejor manera de evitar agravarla (en cuyo caso, te tocará dejar de entrenar incluso más tiempo), curarte bien y poder seguir como si tal cosa. Acude a un médico, haz todo lo que te recomiende… Y ten paciencia. Esta es, quizás, la parte más difícil de todas. Porque una lleva un año entrenando para un maratón, y cuando le faltan tres semanas le empieza a doler el pie, y el podólogo le recomienda que pare, y una piensa “¡Ja! Voy a parar yo… Con lo que llevo trabajando”. Y corre. Y resulta que 42 kilómetros no le van precisamente bien a un pie algo pachucho, y todo termina con dos años retirada del ruedo. Así que, por mucho que te cueste, para.

 

Por lo demás, ahí os dejo unos consejos para decirle a la lesión “Atrás”, como si el mismísimo El Cigala os hubiera poseído.


– Lo primero, parar de entrenar. Cuanto antes, mejor.

– Lo segundo, parar. ¿Lo hemos dicho?

– Lo tercero, seguir la rehabilitación y el tratamiento que diga el médico. (¿Qué esperabas? Aquí no hay magia, ni consejos magufos que valgan…)

– Cuarto, y quizás lo más difícil, no desesperar. Durante el período de rehabilitación, es imprescindible olvidarse de agobios; nada de “cuánto tardarás en irte, lesión, alguna vez desaparecerás del todo, ay por favor, que se vaya”. Lo importante será centrarse en la recuperación. Lo mismo que una es concienzuda con los entrenos, los ha de ser con la rehabilitación. Aunque sea más aburrida…

– Y cuando te encuentras mejor, no te precipites. Las prisas no son buenas consejeras, así que trata de mantener la calma. Aunque antes de lesionarte estuvieses a tope, tendrás que empezar poco a poco, para permitir a que la musculatura se adapte de nuevo al ejercicio. Y replantear los objetivos de la temporada; puede que no logres batir tu marca personal, pero podrás seguir haciendo ejercicio. Y eso, ya lo sabes, es un logro…

Truco para ansiosos: si realmente no eres capaz de entrenar, necesitas sentir el chute de endorfinas en tu cuerpo, y los días se te hacen eternos, pregúntale a tu médico que actividad complementaria puedes realizar. Si, por ejemplo, sueles correr, pero tienes una fascitis, prueba a nadar. Sí, lo sé no es lo mismo, pero…