Susanavinuela

Al menos, un poco de humor

«Lo bueno de caerte es que puedes volver a levantarte». La escasez de contenido de las frases de autoayuda cobra especial sentido en días como aquel. Porque, a veces, en la caída te lesionas. Y si intentas levantarte, te duele tanto que tiene que venir alguien y arrastrarte para sacarte del sitio, y evitar así que te arrollen los demás esquiadores que vienen en el remolque, detrás de ti. «Accidente masivo en La Pinilla provocado por dos snowboarder novatos». No queremos leer eso en los titulares de mañana, ¿verdad? Pues fuera de ahí…

El tortazo que me di intentando frenar para no chocar contra otro chico fue complejillo. El controlador del telesilla también se percató. «¿Llamo para que suban con la camilla a por ti?» «No, no, creo que el dolor remite. Voy a intentar bajar la pista por mi cuenta». Si deseas algo muy fuerte, muy fuerte, se cumple. ¿Quién dijo esto, Alejandro Jodorowsky? Pues a desear se ha dicho. El universo al completo, que no tiene nada mejor que hacer, se confabularía para que aquello no fuese nada. No me duele la rodilla. No me duele. No me duele.

Mi cabezonería hizo que ese mismo día evitase ir al médico, pero la realidad siempre se empeña en no hacer caso a Coelho & Co. Al día siguiente, el dolor era insoportable. Urgencias. Venda. En una semana, toca volver. Días de cojera, y, finalmente, la triste confirmación: tienes un esguince, quizás incluso el menisco se haya visto afectado. Mínimo, dos meses de reposo. DOOOOS MEEESES… Abro la boca para decir algo, pero me da un ligero ataque de tos. Cof, cof. Pues estamos buenos…